El invierno está en casa

En el verano del 2024, me mudé de casa, de vivir en una zona semi-urbana con casa y jardín, pasé a vivir al bullicio y tráfico de la ciudad, en una casa más pequeña en medio de muchas más, donde el sol difícilmente entra en pequeños espacios.
Esto impactó mi vida de forma profunda y mi dinámica: de hacer yin yoga al aire libre a hacer yin yoga en la sala, de respirar en aire abierto a estar respirando la atmósfera de las habitaciones, pero me compensa porque me permite una dinámica de vida diferente, más accesible y más de estar en casa.
Ayer por primera vez, descubrí dónde ver un amanecer desde las ventanas de una habitación y ahí mismo aprovechar el rayo de sol matutino que se filtró por la ventana para darme un baño de sol.
Esto que significa? Mayor absorción de vitamina D y una mejor fijación de calcio en mis huesos.
En esta etapa de perimenopausia en la que me encuentro, esto es un regalo.
Durante esta etapa, la pérdida de densidad ósea es silenciosa. La descalcificación sucede con mayor facilidad debido a la disminución de estrógenos y más si tu dieta y ejercicio no están en niveles óptimos. La ingesta de Vitamina D se vuelve imprescindible para fortalecer la estructura ósea y los baños de sol la mejor manera de fijarlo.
Pero igual me lleva a pensar en lo sabio que es el cuerpo: un cuerpo que habita en un lugar húmedo y sin iluminación solar se enmohece, y al estar enmohecido, está húmedo lo que hace que los huesos se empiecen a descalcificar, como lo hacen las casas con humedad, así que un baño de sol es una dosis extra de vitamina D al cuerpo y al espíritu.
La vitamina D se activa con luz solar directa en piel y ojos, permitiendo que el calcio se fije en huesos y dientes, regula el sistema inmune, reduce inflamación pero igual regula el ánimo, la energía y el metabolismo.
No es místico: es biología + ambiente

El mejor horario para tomar el sol sin ponerte en riesgo de quemaduras solares o de piel (ya que en etapa de perimenopausia la disminución de estrógenos hacen más sensible la piel) es antes de las 10 de la mañana o después de las 5 de la tarde, evitando las horas que se encuentra más intenso y mi recomendación son mínimo de 5 a 15 minutos, de espaldas al sol, para que los rayos solares penetren cabeza, columna y piernas, sin arriesgar zonas blandas y/o sensibles.
Tal vez no solo nuestras casas necesitan sol.
Tal vez nuestros cuerpos, en esta etapa de la vida, también están pidiendo luz.
Cuánto sol recibe hoy tu cuerpo?

